Dislexia y visión: guía para padres
La dislexia es una diferencia específica del aprendizaje que afecta a cómo el cerebro interpreta y procesa el lenguaje escrito y hablado. Puede dificultar la lectura, la escritura y la ortografía, y a menudo afecta a la memoria, la organización y la concentración. Los niños con dislexia pueden sentir frustración en el colegio y tener dificultades para cumplir las expectativas académicas sin el apoyo adecuado.
Es importante destacar que la dislexia no refleja la inteligencia del niño: Albert Einstein era disléxico. Muchos niños con dislexia son brillantes y creativos y, con una intervención precoz, pueden prosperar. Sin embargo, sin el diagnóstico adecuado y un apoyo personalizado, algunos pueden desarrollar una baja autoestima o problemas de confianza en relación con el aprendizaje.
Cómo afecta la dislexia al aprendizaje
La investigación muestra que una proporción significativa de niños tiene problemas visuales no detectados que pueden contribuir a las dificultades de aprendizaje. En el Reino Unido, se calcula que alrededor de 1 de cada 5 niños en edad escolar puede tener un problema visual que podría afectar a su aprendizaje. Sin embargo, muchos de estos problemas pasan desapercibidos, sobre todo en los primeros años de escolarización.
En Inglaterra, hasta el 50 % de las zonas locales no ofrecen un cribado visual al inicio de la escolarización realizado por ortoptistas cualificados. No existe ninguna obligación nacional de ofrecer un cribado visual en el curso de Reception (4-5 años) y, aunque el NHS England recomienda un cribado dirigido por ortoptistas, son las autoridades locales, a través de sus equipos de salud pública, quienes deciden si lo contratan. Esto contrasta con Gales, Escocia e Irlanda del Norte, donde el cribado visual se ofrece de forma rutinaria a todos los niños en su primer año de colegio.
Sin una identificación precoz, los niños pueden iniciar la educación formal con problemas visuales no diagnosticados que afectan a su capacidad para leer, escribir y aprender.
¿Con qué frecuencia se da la dislexia?
La dislexia es una de las diferencias de aprendizaje más frecuentes: afecta a alrededor del 10 % de la población del Reino Unido, y la investigación en EE. UU. sugiere que hasta al 15 %. Como hasta el 80 % de lo que un niño aprende en el colegio se procesa visualmente, los problemas visuales no tratados pueden agravar las dificultades asociadas a la dislexia.
Los niños suelen empezar a mostrar signos de dificultades de aprendizaje relacionadas con la dislexia durante los primeros años de colegio. Pueden incluir problemas para reconocer letras y sonidos, dificultad para copiar de la pizarra o dificultades con la ortografía y la lectura.
Primeros indicios de dislexia
Algunos signos precoces frecuentes que pueden
indicar que un niño tiene dificultades por dislexia son:
- Problemas para reconocer letras o asociar sonidos con letras
- Confundir letras de aspecto similar (p. ej., b, d, p, q)
- Dificultad para aprender ortografía o seguir las reglas ortográficas
- Invertir palabras o números
- Problemas para seguir instrucciones de varios pasos
- Recuperación más lenta de palabras, números o secuencias
Los niños mayores y los adolescentes pueden presentar:
- Dificultad para leer en voz alta
- Problemas para entender expresiones idiomáticas o metáforas
- Dificultades con la gestión del tiempo y la organización
- Nivel de lectura inferior al esperado para su curso
- Evitar las tareas de lectura o escritura
¿Es dislexia o un problema visual?
Muchas de las dificultades asociadas a la dislexia se solapan con síntomas de problemas visuales. Por eso, una evaluación visual completa es un primer paso fundamental para entender el origen de las dificultades de aprendizaje de un niño.
Un examen visual completo puede detectar problemas como:
- Problemas de coordinación ocular (visión binocular)
- Dificultad para enfocar (lo que se conoce como acomodación)
- Seguimiento ocular o control de los movimientos oculares deficientes
- Retrasos en el procesamiento visual
Estos problemas pueden afectar a la capacidad del niño para leer, escribir y retener información visual, todas ellas áreas clave del aprendizaje en el aula. Recibir el tratamiento adecuado una vez establecido el diagnóstico es clave para ayudar a su hijo.
¿Qué es la terapia visual?
La terapia visual es un programa de tratamiento estructurado y personalizado, diseñado para mejorar la forma en que los ojos y el cerebro trabajan juntos. Puede incluir:
- Ejercicios oculares
- El uso de lentes o prismas
- Actividades que refuerzan el enfoque, el seguimiento y la coordinación
En algunos niños, la terapia visual puede mejorar significativamente la eficiencia visual y reducir los síntomas que imitan o agravan la dislexia.
Un enfoque multidisciplinar
La dislexia se comprende y se aborda mejor mediante un enfoque colaborativo. Este puede incluir a:
- Docentes y SENCO (coordinadores de necesidades educativas especiales)
- Logopedas
- Psicólogos educativos
- Ópticos-optometristas u ortoptistas especializados en visión infantil
Qué pueden hacer los padres:
- Siga la evolución de su hijo en lectura y ortografía
- Esté atento a signos de molestias visuales o de evitación
- Hable con su médico de cabecera o con su óptico-optometrista si tiene dudas
- Solicite una evaluación multidisciplinar si las dificultades de aprendizaje persisten
Obtener la ayuda adecuada desde el principio puede marcar una diferencia decisiva en la experiencia académica y el bienestar emocional de su hijo.
La evaluación y la intervención precoces son fundamentales. Si su hijo muestra signos de dificultades de aprendizaje, o tiene antecedentes familiares de dislexia o de problemas visuales, conviene hablar con su médico de cabecera o pediatra y concertar un examen visual completo, idealmente con un profesional con experiencia en visión infantil.