La historia de Henry
El problema de Henry afectaba a la fusión motora, es decir, al control de los diminutos músculos que mueven los ojos de forma conjunta para que ambos apunten al mismo punto.
Resumen
El ojo izquierdo de Henry tendía a desviarse hacia fuera, un tipo de exotropía (estrabismo divergente), lo que le provocaba visión doble, sobre todo cuando estaba cansado, aunque por lo demás su vista y su percepción de la profundidad eran normales.
Con el tiempo, los ejercicios ortópticos ayudaron a reforzar su control muscular, y una pequeña cirugía de los músculos oculares mejoró aún más la alineación. El Frisby Stereotest se utilizó a lo largo de todo su tratamiento para comprobar que su visión en 3D se mantenía en buen estado.
Hoy, los ojos de Henry trabajan juntos con comodidad y su visión doble se ha resuelto. Esta es su historia.
¿Cuándo te diste cuenta por primera vez de que tus ojos no siempre estaban alineados ni trabajaban juntos correctamente?
Se notó por primera vez cuando estaba en primaria (ahora tengo 16 años). Mis padres veían que mi ojo izquierdo se desviaba y se movía de forma independiente del derecho; parecía un poco «tembloroso», sobre todo cuando estaba cansado. También veía doble, a veces incluso triple, aunque había aprendido a corregirlo «recolocando» los ojos de golpe, salvo cuando estaba muy cansado. Se lo dije a mis padres y ellos me llevaron a que me evaluaran. No se había detectado en el colegio, y no hubo ningún cribado visual cuando empecé, a los 4 años.
¿Cómo se movían tus ojos? ¿Tenías algún problema para ver o enfocar en el colegio?
Resultó que tenía estrabismo en el ojo izquierdo, lo que significaba que, cuando estaba cansado o en reposo, se desviaba hacia fuera. Era bastante torpe y a veces me costaba leer la pizarra. En aquel momento no se me daban muy bien los deportes de pelota ni jugar al fútbol con mis compañeros.
¿Necesitabas gafas?
No. Siempre he tenido una visión de 20/20. El problema no estaba en la vista en sí, sino en que los músculos alrededor de mi ojo izquierdo no lo mantenían bien alineado. Cuando el ojo se desviaba, me provocaba visión doble.
¿Qué pasó cuando te derivaron a un ortoptista?
Me hicieron un seguimiento de la visión durante unos años y probaron con un parche, pero no sirvió. Después me pusieron ejercicios de terapia visual: querían ver si podía reforzar el control de mi ojo «tembloroso» con ejercicios, porque sabían que, cuando me concentraba de verdad, podía mantenerlo quieto. Cada seis meses iba a una revisión y me evaluaban con el Frisby Stereotest. Esa prueba me gustaba y la hacía bien, así que sabía que tenía percepción de la profundidad cuando me concentraba. Cuando fui un poco mayor, se decidió que la cirugía sería útil. Me operaron cuando estaba en primero de secundaria (con 12 años).
¿Qué te hicieron en la operación?
Hicieron una pequeña incisión en el músculo de mi ojo izquierdo para tensarlo y mejorar el control. Después estuve unos días sin ir al colegio mientras se curaban los puntos y tuve que ponerme gotas en los ojos con regularidad durante unas semanas.
¿Qué tuviste que hacer después de la operación?
Tuve que seguir haciendo ejercicios oculares en casa. Uno de ellos usaba un dibujo de dos gatos uno al lado del otro: tenía que enfocar los ojos de forma que viera aparecer un «tercer gato» en el medio y mantenerlo durante 10-15 segundos. Otro ejercicio usaba una tarjeta con una línea de puntos, en la que me fijaba en un punto cada vez, manteniéndolo único y nítido, asegurándome de no ver dos imágenes una al lado de la otra. Eran bastante divertidos, pero también costaban: tenía que hacer unos cinco minutos por la mañana y otra vez por la noche. (Nota: a continuación se muestran 2 de las láminas de ejercicios visuales).
¿Te ha funcionado el tratamiento? ¿Cómo está ahora tu visión?
Todo va bien. Ahora el ojo casi nunca se me desvía, ni siquiera cuando estoy cansado. Todavía hago de vez en cuando ejercicios de terapia visual para mantener los músculos fuertes y alineados, lo que mi ortoptista llama terapia visual «de repaso». Si noto que el ojo empieza a desviarse, hago los ejercicios durante una o dos semanas y vuelve a su sitio. Después, puede que los repita al cabo de unos meses si lo necesito.
¿Cómo valoras todo tu recorrido con la visión?
Aunque todavía puedo hacer que el ojo se desvíe cuando quiero (lo describo como entrar en mi propio «mundo visual» especial), la mayor parte del tiempo mis ojos están alineados y trabajan juntos correctamente. Tengo una buena percepción de la profundidad y no veo doble. No puedo asegurar que todo lo que siento ahora se deba al tratamiento, pero sin duda me siento más feliz y con más confianza. Quizá en parte sea simplemente por hacerme mayor, ¡pero me sigue gustando pensar que poder mover los ojos así es mi «superpoder»!
Qué es la terapia visual:
La terapia visual es un programa de tratamiento estructurado y basado en la evidencia, diseñado para mejorar la forma en que los ojos y el cerebro trabajan juntos. Puede incluir:
- Ejercicios oculares
- Actividades que refuerzan el enfoque, el seguimiento y la coordinación
- En ocasiones, el uso de lentes o prismas
Qué pueden hacer los padres:
Obtener la ayuda adecuada desde el principio puede marcar una diferencia decisiva en el desarrollo visual de su hijo.
La evaluación y la intervención precoces son clave. Si su hijo muestra signos de estrabismo u ojo vago, o tiene cualquier problema de visión, conviene hablar con su médico de cabecera o pediatra y concertar un examen visual completo, idealmente con un profesional con experiencia en visión infantil.