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Signos de que su hijo puede tener problemas de visión en 3D

Cómo afecta la visión estereoscópica a la vida cotidiana

Los niños con una percepción de la profundidad deficiente pueden experimentar:

- Dificultades en el deporte: atrapar una pelota, calcular distancias y moverse con seguridad en el espacio pueden resultar difíciles.

- Dificultades de lectura y escritura: seguir las palabras a lo largo de una página o mantener alineada la escritura puede ser más difícil sin una percepción precisa de la profundidad.

- Falta de concentración y fatiga: la fatiga ocular causada por una visión desalineada puede dificultar la concentración en tareas durante periodos prolongados.

- Menor confianza en sí mismos: los niños pueden sentirse torpes, ansiosos o frustrados, sobre todo si les cuestan actividades que a sus compañeros les resultan fáciles.


Signos de que su hijo puede tener algún problema de visión estereoscópica 

Como padre o madre, puede observar:

- Torpeza o tropiezos frecuentes

- Dificultad para atrapar o lanzar objetos

- Evitar deportes o actividades que requieren calcular la profundidad

- Quejas de dolor de cabeza o de ojos cansados después de leer

- Entrecerrar los ojos o cerrar un ojo al fijarse en algo

- Inclinar la cabeza al mirar objetos

Si reconoce estos signos, puede ser conveniente que un profesional de la visión evalúe la visión de su hijo.

 

¿Con qué frecuencia se dan los problemas de visión estereoscópica?

Aproximadamente 1 de cada 14 adultos no tiene una visión estereoscópica medible (Chopin et al., 2019), y los estudios sugieren que hasta 1 de cada 3 personas tiene una visión estereoscópica reducida (Hess et al., 2015). La proporción aumenta con la edad: en un estudio con mayores de 65 años, solo el 27 % tenía una estereopsis normal en el test Frisby (Wright & Wormald, 1992). Muchas personas no lo saben porque se han adaptado a ver el mundo de esta manera.