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Problemas de visión en 3D o de profundidad en adultos

¿Cómo vemos en 3D?

Para ver el mundo en 3D y calcular lo cerca o lejos que están las cosas, el cerebro utiliza varios trucos ingeniosos. Nuestros ojos enfocan para mantener las cosas nítidas a medida que se acercan o se alejan. Los objetos lejanos suelen parecer algo más pálidos o menos nítidos que los cercanos. Cuando movemos la cabeza, los objetos cercanos parecen desplazarse más que los lejanos: es otra pista. También utilizamos el tamaño para calcular la distancia: si algo parece pequeño, probablemente esté más lejos.

Pero la pista más importante es la visión estereoscópica, lo que a menudo llamamos visión en 3D. Se produce porque cada uno de nuestros dos ojos ve una imagen ligeramente diferente. El cerebro combina estas imágenes en una sola, lo que nos da una verdadera sensación de profundidad y distancia.

¿Con qué frecuencia se dan los problemas de visión estereoscópica?

Aproximadamente 1 de cada 14 adultos no tiene una visión estereoscópica medible (Chopin et al., 2019), y los estudios sugieren que hasta 1 de cada 3 personas tiene una visión estereoscópica reducida (Hess et al., 2015). La proporción aumenta con la edad: en un estudio con mayores de 65 años, solo el 27 % tenía una estereopsis normal en el test Frisby (Wright & Wormald, 1992). Muchas personas no lo saben porque se han adaptado a ver el mundo de esta manera.

Dificultades que pueden tener los adultos con una percepción de la profundidad reducida 

Los adultos con una percepción de la profundidad alterada pueden tener dificultades para:

- Conducir y aparcar: calcular las distancias entre vehículos, detenerse con precisión y aparcar con seguridad.

- Subir y bajar escaleras: calcular la altura y la posición de los escalones, lo que aumenta el riesgo de pasos en falso o caídas.

- Cocinar con seguridad: manejar cuchillos, usar los fogones y hornear con precisión.

- Practicar deporte: seguir objetos en movimiento, como pelotas, y calcular con precisión las distancias entre jugadores.


Mejorar la percepción de la profundidad en adultos 

Tener dificultades con la percepción de la profundidad puede ser complicado, pero hay formas de mejorarla:

- Terapia visual: programas, similares a los de los niños, diseñados a lo largo del tiempo para fortalecer la coordinación ocular y abordar los problemas de procesamiento visual

- Ejercicios oculares: enfocar objetos a distintas distancias o practicar movimientos oculares específicos para mejorar la coordinación

- Lentes correctoras: en algunos casos, las gafas o las lentes de contacto pueden ayudar a mejorar la percepción de la profundidad

- Adaptaciones del entorno: mejorar la iluminación y aumentar el contraste en zonas como cocinas y escaleras para facilitar las tareas cotidianas

 

Si le preocupa su visión en 3D, hable con su profesional de la visión y pregunte por la evaluación de la visión estereoscópica.